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La célula animal – 3B Scientific Animal cell model User Manual

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La Célula Animal

Español

Introducción

En los organismos pluricelulares, básicamente, las células se encuentran sólo en conjunto con muchas
otras células del mismo tipo, o de un tipo diferenciado, o incrustadas en la sustancia intercelular (matriz
extracelular). El medio que rodea a los unicelulares y los pluricelulares primitivos (algo así como un mar
originario) rodea también las células de organismos animales complejos (humanos), en donde, sobre todo,
los vasos sanguíneos que atraviesan el tejido (hasta llegar a los capilares) garantizan la nutrición.
Las células de los organismos vivos presentan las siguientes características básicas: Están organizadas de
forma más elevada y compleja que su entorno, pueden reaccionar a sus propios estímulos internos y a los
de su entorno. Por último, tienen la capacidad de reproducirse (reduplicación).

Nociones generales sobre la estructura y la función de la célula

La membrana celular (membrana plasmática) le proporciona una cubierta a la célula y forma una barrera
con su entorno, que le permite mantener aislado su propio medio interno. En el interior de la célula tam-
bién hay determinadas estructuras y órganos pequeños (organelos, mirar la enumeración abajo) que se
encuentran recubiertos por la membrana plasmática. La membrana plasmática está compuesta por lípidos
polares que forman una membrana semipermeable. Debido a esto, los compartimentos individuales y los
organelos pueden delimitar entre sí mismos el contenido de determinadas moléculas e iones. La membra-
na plasmática también tiene contactos con un fino andamio de proteínas estructurales y filamentos del
citoesqueleto. Aquí se encuentran los finos hilos de actina (7 nm de diámetro), los microtúbulos, llamados
así por su forma (25 nm de diámetro), y los filamentos intermedios que se encuentran en diámetros inter-
medios. Los microtúbulos crecen a partir de un centro de organización que, por lo general, es el centriolo.
También son responsables de los procesos de transporte que, a través de ellos, salen desde el centro de
organización o se dirigen hacia él (transporte activo y dirigido, también presente en los axones de las célu-
las nerviosas).
El centriolo, en sí mismo, es un organelo que se compone de dos grupos de tubos ubicados verticalmente
uno frente al otro, de los cuales se desprenden los microtúbulos, lo cual ocurre también en las células
recién formadas. Durante la división celular, los cromosomas se separan de los “hilos de marioneta” de los
microtúbulos que provienen del centriolo.

Como el nombre lo indica, el citoesqueleto tiene la tarea de garantizarle a la célula una estabilidad general
y una flexibilidad adecuada. Por otra parte, el citoesqueleto posibilita la multiplicidad de los movimientos
activos de la célula: desde la extensión de algunos apéndices con forma de pies pequeños (por ejemplo,
los filopodios), fuertes cambios en la forma de toda la célula (lo que, por ejemplo, constituye la base de la
contracción muscular activa) hasta un desplazamiento activo de la célula misma (migración). Además, los
elementos del citoesqueleto dirigen las líneas de tensión interna de la célula hacia las células vecinas por
medio de las llamadas uniones celulares (por ejemplo, los desmosomas, ver abajo) y forman una unión
mecánica de áreas de células (por ejemplo, en la epidermis de la piel, especialmente en las células del
estrato espinoso).
Dentro de las uniones de las células (contactos intercelulares) se pueden diferenciar funcionalmente aqué-
llas que poseen una función mecánica (contactos de adhesión: zónula, punctum, fascia adherente, mácula
adherente = desmosoma) de aquéllas que tienen un metabolismo activo (metabólicos) al igual que de
aquéllas con una función de acoplamiento eléctrico (nexos, mácula comunicante = uniones comunicantes,
sinapsis). Por último, también existen uniones celulares que hermetizan el espacio intercelular (contactos
de barrera: Zonula occludens). Las uniones con la matriz extracelular forman contactos focales como el
hemidesmosoma con la membrana basal.
Todas las proteínas que forman parte de los componentes del citoesqueleto son suministradas por los
“fabricantes” de proteínas: los ribosomas. Estos pueden encontrarse libremente en el citoplasma o unidos
al sistema de vacuolas del retículo endoplasmático granular. Los ribosomas usan la información que pro-
viene del núcleo celular (éste almacena la información hereditaria por medio de los cromosomas) y que es
transmitida a ellos por el mRNA (RNA mensajero) para acoplar “de acuerdo con las instrucciones” un ami-
noácido a otro aminoácido, hasta formar un péptido o una proteína. Las proteínas y péptidos son modifi-

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